En resumen: esto es una aplicación doméstica que corre en una computadora de esta casa. No hay empresa, ni cobro, ni servidores ajenos.
Una herramienta para organizar la vida de un hogar: tareas, menús, compras, suministros, gastos compartidos y planes de alimentación. Está instalada en un equipo de la propia casa y sólo es accesible desde su red.
Las personas que convivan en el hogar o trabajen en él, invitadas por quien administra la casa. Cada cual entra con su cuenta y ve lo que le corresponde según su papel: los importes de los pagos, por ejemplo, sólo los ven los adultos.
La aplicación se ofrece tal cual. Puede fallar, puede perder datos y puede estar apagada. No sustituye a un profesional: en particular, la información sobre dietas es una transcripción de lo que haya indicado un nutricionista, y ante cualquier duda manda lo que diga esa persona, no la pantalla.
Quien administra la casa puede dar de baja a un miembro en cualquier momento. Si la casa deja de usar Hogarix, basta con apagar el servidor: no hay copias en ningún otro sitio.
Este texto está escrito en lenguaje llano para uso doméstico y no lo ha revisado un abogado. Si algún día Hogarix se ofreciera fuera de esta casa, harían falta unas condiciones redactadas en serio.